Real Madrid logró una reconciliación a medias con su afición
El conjunto blanco derrotó 4-1 al Rayo Vallecano con un doblete de Mbappé y goles de Carreras y Vinicius.
El Real Madrid encontró con un éxito moderado ante el Rayo Vallecano la noche tranquila que necesitaba. Después de días de dudas y ruido, disfrutó en la primera parte, en la que le bastaron dos minutos para desmontar al equipo de Beñat (4-1) y convertir al Bernabéu en un lugar mucho más amable: marcaron Mbappé, Carreras y Bellingham y Vinicius cambió los pitos por aplausos antes de que los hombres de Mourinho recuperaran la desidia, los silbidos y de nuevo la calma con el tanto final del francés.
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Durante un cuarto de hora, el plan del Rayo sobrevivió. Presionó, merodeó algún robo peligroso y Tsitaishvili incluso obligó a Courtois a intervenir con un disparo tímido después de superar a Carreras. Fue casi todo, salvo otro intento al final del acto inicial de Pedro Díaz que obligó al belga a emplearse a fondo. Después apareció Lejeune y el partido cambió de dueño en 120 segundos.
Carreras, titular en esta ocasión por delante de Cucurella, atacó el vértice del área como un extremo. Lejeune llegó tarde, puso la pierna y lo derribó. Penalti claro. Mbappé engañó a Audero y dejó atrás el recuerdo de su fallo en La Cartuja frente al Betis.
Lejeune todavía guardaba otro regalo. Apenas dos minutos después equivocó un pase hacia su portero. Vinicius, mucho más comprometido esta temporada con la presión, recogió el error y encontró a Carreras. El lateral tiró una pared con Mbappé y marcó el segundo. En dos minutos, el Rayo había pasado de discutir el partido a perderlo casi por completo.
Al Real Madrid le quedaba entonces una tarde entera para decidir qué quería hacer. Podía administrar la ventaja o buscar una goleada. Eligió intentar lo segundo. Había cuentas pendientes con el Bernabéu y era una tarde para cerrar heridas.
Terminaron de curarlas entre Carreras y Vinicius. El brasileño recibió un pase del lateral, salió disparado por la izquierda y puso el balón en el corazón del área, donde apareció Bellingham desde atrás para sentenciar. El Bernabéu respondió con el 'Hey Jude', después coreó el nombre de Vinicius y cambió los pitos por una fiesta que pudo alargar Mbappé con un disparo al palo.
Sin embargo, los segundos 45 minutos convirtieron la buena primera parte blanca en un espejismo. Aparecieron de nuevo las dudas, el mal juego y una desidia que solo rompió Güler cuando apareció al final. Y además, Camello marcó el tanto del Rayo después de aprovechar un error que fabricaron entre Camavinga y Vinicius.
Al final la sangre no llegó al marcador. Fue la mejor noticia para el equipo de Mourinho, que pasó del aplauso y la reconciliación a escuchar de nuevo algunos silbidos. Güler los mitigó con su zurda y con un cabezazo de Dumfries que salvó Audero con un paradón. Pero poco más salvo el tanto final de Mbappé, al contragolpe y con un buen disparo cruzado.
El tanto del francés terminó de calmar los ánimos. Maquilló la reconciliación que pasó por varias fases: del aplauso, a los pitos y al perdón aparentemente definitivo con aplausos a Vinicius cuando fue sustituido por Cucurella.
EFE